Juanan Mota

Scott Parker: el juego continúa

Con la llegada masiva de centrocampistas al Tottenham Hotspur, el inglés Scott Parker se ha visto abocado a enfilar la puerta de salida. Harry Redknapp deseaba contar con él en el Queens Park Rangers pero el Fulham se anticipó y permitirá al internacional inglés proseguir su carrera en la Premier League.

 
Scott Parker nació en Lambeth, un barrio del sur de Londres, hace ya 32 años. Con tan solo diez, emprendió su andadura tras formarse y graduarse en la prestigiosa academia de Lilleshall, especializada en la gestión deportiva de jóvenes talentos en distintos ámbitos deportivos. Pronto su talento llamó la atención y el Charlton Athletic le incluyó en sus categorías inferiores.
 
A los 13 años, la cadena de restaurantes de comida rápida McDonald’s le eligió para promocionar la Copa del Mundo de 1994 (aunque, como el propio Scott declaró, “no me dieron ni una hamburguesa gratis”). Tras el anuncio, la potente academia del Tottenham Hotspur intentó ficharle, pero el joven Scott decidió permanecer con los Addicks, a pesar de que era un seguidor de los Spurs.
 
Su debut con el primer equipo se produjo en agosto de 1997, con solo 17 años. Parker se antojaba como la mayor promesa del Charlton, aunque en sus primeros años no logró asentarse como titular. De hecho, cuando el club ascendió a la Premier League en el año 2000, Scott continuó en First Division cedido en el Norwich City por dos meses.
 
Todo cambió cuando el capitán Mark Kinsella se lesionó y el club decidió repescar a Scott para cubrir su baja. Fue entonces cuando comenzó a reflejarse un talento distinto, el de un mediocentro elegante, sencillo, seguro, rápido en el corte y en la distribución, un mediocentro distinto al box-to-box tan prolífico en las Islas. En pocos partidos con el primer equipo se ganó a la afición de The Valley. Para entonces, Parker era ya un asiduo a las convocatorias de las selecciones inferiores de Inglaterra tras pasar por la sub-16, la sub-18 y la sub-21.
 
Obviamente, sus actuaciones en la Premier League empezaron a llamar la atención de diversos clubes y los Spurs llegaron a tener un acuerdo con Scott pero el Charlton rechazó la oferta y renovó al jugador por tres temporadas más.
 
En 2003 llegó el premio que todo jugador busca, el reconocimiento a su trabajo se produjo en forma de debut internacional. Sven-Goran Eriksson le hizo debutar ante Dinamarca, a pesar de que la competencia en el mediocentro era feroz, con Steven Gerrard y Frank Lampard en pleno apogeo de sus carreras. Eso provocó que sus apariciones en el combinado nacional no gozaran de la continuidad merecida a pesar de los numerosos entrenadores que han tenido los Three Lions en este periodo.
 
Los rumores de traspaso crecían cada vez más y más en cada mercado de fichajes. El Charlton Athletic se le había quedado pequeño y los grandes de Inglaterra se disputaban a Scott casi como si de una subasta se tratara. Al final, el Chelsea pagó 10 millones de libras por él el penúltimo día del mercado de fichajes de enero de 2004 y ese año fue nombrado mejor jugador joven del año. La llegada de José Mourinho a Stamford Bridge no fue positiva para Scott, que nunca se pudo hacer con un hueco entre los once titulares y la frustración continuada le llevó a pedir al portugués una salida rápida si su situación no mejoraba.
 
Cuando parecía que el Everton de David Moyes sería su destino, apareció el Newcastle, que pagó al Chelsea 6,5 millones de libras por su traspaso y se fue hacia el norte de Inglaterra, donde reemplazó a Alan Shearer como capitán de las urracas tras su primera temporada en Tyneside. Sus actuaciones le valieron la vuelta al combinado nacional tras dos años ausente.
 
Tras un par de años en el norte, 7 millones de libras le llevaron de vuelta a Londres, esta vez al West Ham, donde jugó cuatro temporadas al mejor nivel de su carrera, lo que le hizo conseguir en la temporada 2010-2011 el premio al mejor jugador de la temporada para la asociación de prensa inglesa. Fabio Capello le incluyó en la lista preliminar para el Mundial de 2010 pero al final fue descartado.
 
Tras el descenso de los Hammers, los Spurs lograron por fin ficharle tras varios intentos, por 5 millones de libras. En White Hart Lane, Scott Parker encuentra una gran competencia por el puesto de mediocentro pero logra asentarse en las alineaciones de Harry Redknapp durante esa temporada. Sin embargo, con André Villas-Boas la temporada pasada ve mermada su aportación en el campo tras el fichaje de Moussa Dembélé.
 
Con la llegada de Roy Hodgson al banquillo como seleccionador, las convocatorias de Scott son más constantes y su recompensa fue acudir a la fase final de la Euro 2012, donde jugó cuatro partidos con el combinado inglés, hasta la fatídica tanda de penalties ante Italia.
 
Hace apenas dos semanas se concretó su traspaso a otro club londinense, el Fulham, dónde llega con 32 años y más de 350 partidos en Premier League. Sin lugar a dudas, su juego y el entorno del Fulham están condenados al éxito, tiene la capacidad, la habilidad y el sentido para suministrar la maquinaria Cottager para las próximas tres temporadas, huérfana de ese talento desde la marcha de Danny Murphy.
 
Su debut en Craven Cottage frente al Arsenal, con la lluvia, el escenario de fondo, y él, con su camiseta por dentro, y su look, sobrio y elegante, recordó a otro fútbol, un fútbol alejado de las cámaras de los paparazzis, un fútbol alejado de los peinados estrafalarios, de los tintes imposibles, de los tatuajes en cada centímetro del cuerpo, un fútbol en esencia, el fútbol de los románticos.
 

Sobre el autor

Juanan Mota