Alvaro Oleart

Se puede perder, pero nunca antes de empezar

 
Existen muchas maneras de afrontar una competición, ya sea un partido de fútbol, un examen de oposiciones o un concurso literario. Las cinco básicas son:
 
1. «Ganaré, soy de largo el mejor».
2. «Puedo ganar».
3. «No soy favorito, pero quién sabe…»
4. «Me importa un pepino el resto de participantes, yo voy a hacerlo lo mejor que pueda y a ver qué pasa».
5. «No tengo ninguna posibilidad, hay participantes que son mejores que yo».
 
Respecto a las cuatro primeras, tengo claro que la mejor es la segunda, aunque las otras tres pueden funcionar. Sin embargo, tengo claro que la última actitud es la peor y con la que se tienen menos opciones de llevar a cabo exitosamente cualquier tipo de competición.
 
Y es que se puede perder, pero nunca antes de empezar. ¿Cuántas veces un equipo pequeño ha batido a uno grande? Millones. Clara muestra de ello ocurrió el pasado domingo, cuando el QPR batió al Chelsea en Loftus Road por 1-0.
 
Algunos pueden acusar a esta mentalidad de «poco realista», pero lo cierto es que si uno se da por vencido antes de empezar, lo más probable es que sus pronósticos se cumplan. Además, lo único positivo de una forma de pensar «realista y pesimista» es que las expectativas no serían tan altas, por lo que en caso de perder el golpe no sería demasiado duro. Sin embargo, ¿vale la pena no crear expectativas? ¿vale la pena no soñar con el éxito por miedo a sufrir un golpe moral?
 
No, no vale la pena. ¿Porqué el Norwich City no puede ganar al Manchester United? ¿No son 11 contra 11 en un campo de fútbol? ¿Porqué Tipsarevic no puede ganar a Rafa Nadal ? Sí, habrá perdido los 39 partidos previos, pero ¿no son 1 contra 1 en una pista de tenis? Pensar que es imposible ganar a un rival que es «favorito» solo llevará al Norwich a perder contra el United y a Tipsarevic a perder por cuadragésima vez consecutiva ante Nadal.
 
Puestos a perder, prefiero perder pensando que tengo la oportunidad de ganar que al revés. No importa que mi rival tenga más dinero o experiencia, hasta que no me gane no me daré por vencido.

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Alvaro Oleart