Juan Antonio Parejo

Sesión de cura en el norte de Londres (2-0)

Victoria fácil de un Arsenal muy mejorado tras los últimos batacazos. Débil West Bromwich, que solo chutó una vez a portería. Los dos goles de Arteta llegaron tras sendos penaltis discutidos, en especial el primero.

 

Premier League

Arsenal 2
West Bromwich 0
Ficha técnica
2 – Arsenal: Szczensy; Gibbs, Vermaelen, Mertesacker, Sagna; Arteta, Wilshere, Cazorla (Podolski, 86); Gervinho (Rosicky, 80), Giroud, Chamberlain (Coquelin, 80).
0 – West Bromwich: Myhill; Reid, McAuley, Olsson, Ridgwell (Popov, 6); Mulumbu, Morrison, Odemwingie (Lukaku, 61), Gera (Rosenberg, 76), Brunt; Long.
Goles: 1-0, m.25: Arteta. 2-0, m.62: Arteta.
Se encontraron dos dinámicas negativas en el Emirates y finalmente fue la del Arsenal la que terminó, gracias a dos goles en sendos discutidos penaltis señalados por Mike Jones y muy especialmente gracias a una versión que se debe acercar a la mejor que pueden ofrecer los Gunners. Con Podolski en el banco y Chamberlain en el costado derecho, el dominio local fue total.
 
No le costó mucho al Arsenal coger el hilo del partido. Los de Steve Clark se defendían sin presionar, replegando y concediendo el balón, pero ni Mulumbu ni Morrison supieron coser espacios a sus espaldas. Por ahí se fueron arrimando los locales, permitiéndose percutir también por los costados, con Gervinho y Chamberlain. Como de costumbre, Arteta iniciaba y Cazorla y Wilshere enlazaban, aunque no siempre al mismo ritmo. Resulta paradójico, pero en ocasiones parece como si Arteta y Cazorla por un lado y Wilshere por otro no acabaran de engarzar en la corona de la medular gunner. Del West Bromwich, pocas noticias en ataque, salvo un disparo peligroso de Brunt.
 
Le sobra juego al Arsenal pero le falta pólvora y le costó abrir el marcador. Lo abrió Arteta de penalti y a lo Panenka, tras un clamoroso piscinazo de Cazorla, ya mediado el primer tiempo. Pese al error arbitral, lo cierto es que el tanto hizo justicia a los méritos locales y a los deméritos visitantes, incapaces siquiera de mantener el balón, acuciados en todo momento por la intensa presión del Arsenal, perdiéndolo muchas veces sin haber llegado a la divisoria central. El encuentro no podía ser más plácido para los londinenses, que pudieron aumentar su ventaja en los pies de Wilshere, Gervinho y en una espectacular tijereta de Chamberlain.
 
Con el segundo tiempo, el West Brom empezó con bríos renovados y una mayor agresividad, como se vio en algún incidente, como el mantenido por Olsson y Giroud y saldado en amonestación para ambos. Sin embargo, de poco le sirvió al conjunto de Steve Clark, que acabó por desmadejarse y cediendo el control del partido al todoterreno Jack Wilshere. Gervinho parecía estar más acertado que en otras ocasiones y por su banda continuamente se acercaba el Arsenal al marco de Myhill. Parecía, ya que el marfileño ofreció su pifia semanal, al no embocar una estupenda dejada de Giroud que era gol o gol. Para el africano no hay imposibles.
 
El dominio de la contienda pertenecía por completo a los Gunners, pero no pudieron certificarlo hasta que Arteta anotó su segundo penalti de la tarde, calcado al primero. Esta vez la infracción de Brunt sobre Chamberlain sí pareció tal, pero quizá vino precedida de una falta del propio Chamberlain. Sea como fuere, nada iba ya a inquietar a un Arsenal muy mejorado y armónico, tras la debacle producida por los goles de Michu. Por encima del resto sobresalió un Jack Wilshere en todo su esplendor, vigoroso y fino, capaz de abarcar a lo largo y ancho del campo el juego de su equipo. El West Brom pudo llevarse un saco de goles de vuelta a las Midlands, pero la misericordia gunner en los pies de Gervinho o Podolski lo impidieron. Su pobre imagen quedó retratada a cinco minutos del final en un disparo lejano de Rosenberg. Fue el primer y único tiro entre palos de los Baggies.
 
Partido concluido y que sirve para que Wenger pueda restañar las heridas de las últimas derrotas y de la monumental cornada del Swansea de la semana pasada. Las conclusiones que ofreció el duelo no pueden ser más positivas para el Arsenal, al margen de la ya conocida candidez en el área rival, permitiéndole no perder de manera definitiva el tren de la Champions League. La derrota por su parte, comienza a situar al West Bromwich más cerca de posiciones medias, probablemente su lugar natural en lo que, por otra parte, es una estupenda temporada para los de Steve Clark hasta la fecha.
 

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Juan Antonio Parejo