Alvaro Oleart

Siempre nos quedará el humor inglés

Que los ingleses son unos tipos cuanto menos peculiares lo sabe todo el mundo. Son una nación con una personalidad definida: educados, puntuales, reservados, orgullosos y con un sentido del humor especial. También es ampliamente conocido el “Guy Fawkes Day”, la hora del té, el «fish and chips», los Beatles y, sobre todo, su pasión por el fútbol y la cerveza. 
 
«En España el fútbol que se juega es técnico, en Italia es táctico y en Inglaterra es físico», ésta es la premisa aceptada coloquialmente hacia las tres principales ligas europeas. Pues bien, parece que toda la personalidad que tienen como pueblo, la pierden a la hora de dirigir un equipo. Actualmente hay un gran surtido de nacionalidades en cuanto a los entrenadores de la Premier League se refiere: 6 ingleses, 5 escoceses, 2 irlandeses, 2 galeses, 2 italianos, 2 franceses, un español, hasta hace nada un israelí y en las últimas campañas ha habido holandeses, suecos y portugueses. Y todo esto sin contar los cinco años del sueco Sven Goran Eriksson al frente de la selección inglesa (2001-2006), además de los tres que lleva Fabio «catenaccio» Capello. 
 

Inquietante obsesión por los entrenadores italianos

Han fracasado uno tras otro

Como diría Mourinho: ¿porqué?. Podríamos llegar a considerar que tanto ingleses, escoceses, irlandeses y galeses tienen una cultura futbolística similar, que no es exactamente así, pero ¿italianos?¿franceses?¿holandeses?¿españoles?¿suecos?. 
 
El rendimiento dado por los españoles Benítez y Roberto Martínez, que ya había estado en el Wigan como jugador, ha sido bueno. El de los franceses Gerard Houllier, que sí había tenido experiencia inglesa como jugador del Liverpool, y Wenger, al que ficharon del Nagoya japonés y no había tenido experiencia inglesa como jugador, también ha sido positiva. Pero lo que realmente me inquieta es la obsesión de los ingleses por los entrenadores italianos, pues fracasan uno tras otro.
 
La selección inglesa, tras el fracaso que supuso no clasificarse para la Eurocopa 2008, hizo un fichaje algo estrafalario: ¡Fabio Capello! Ahora mismo parece que está comenzando a mejorar con Parker, Wilshere y Lampard en el medio campo, pero fue un desastre en el Mundial 2010. Tan solo ganó un partido de cuatro, marcando solo tres goles. Cierto es que anularon uno a Lampard contra Alemania, pero no justifica su pésima actuación. Ahora parece que Capello ha dado con la tecla mágica: jugar a lo «no Capello». En fin, un drama la selección inglesa.
 
Volviendo a la Premier, Zola, ex y mítico del Chelsea, fracasó la temporada pasada en el West Ham, que encontró en el isaraelí Avram Grant la «solución»: se han ido a segunda. Doble drama, fracasan con un italiano y con un israelí, ¿de dónde será el siguiente?¿chino?¿australiano?¿congoleño?.
 
Tras Zola en el West Ham, llegó Mancini a finales de 2009 al Manchester City. Pese a ganar la FA Cup y clasificarse para la Champions, Mancini no le ha sacado jugo a este equipo, que juega a la contra teniendo jugadores para mantener la posesión (Silva, Tévez, Adam Johnson, Toure, Milner, Barry…). Mancini es entrenador de equipos pequeños, lo ha demostrado esta temporada y lo seguirá demostrando la que viene: Drama.
 
El Chelsea de Ancelotti tampoco ha mostrado el nivel esperado para la plantilla con la que cuenta. Ha fracasado en todas las competiciones, y la pusilánime expresión de Ancelotti no anticipa triunfos para los «blues» el año que viene, lo único que los anticipa son los millones de Abramovich: Drama.
 
Quizá algún día los ingleses dejen de mirar esperanzados al resto del mundo y busquen entrenadores en su propio país, quizá Mancini deje de peinarse como un «boy scout», quizá Ancelotti baje de los 150 kilos, quizá Torres marque más de un gol la temporada que viene, quizá el Arsenal gane algún título en los próximos cinco años, quizá Balotelli reciba el premio Nobel de la paz, o quizá Mourinho siga preguntando «porqué» cuando Busquets y Alves reciban premios al mejor actor; pero lo que es seguro es que siempre nos quedará el humor inglés.

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Alvaro Oleart