Juan Antonio Parejo

Steve Clarke hace embarrancar al Arsenal

Un ordenado West Bromwich rompe la racha victoriosa del Arsenal. La pareja formada por Youssuf Mulumbu y Claudio Yacob, clave para frenar a los Gunners. El Arsenal pasa a coliderar con el Liverpool la Premier League.

 

Premier League

West Bromwich 1
Arsenal 1
Ficha técnica
1 – West Bromwich: Myhill; Ridgwell, Olsson, McCauley, Jones; Yacob, Mulumbu, Sessegnon (Morrison, 78), Berahino, Amalfitano (Brunt, 89); Anelka (Long, 69).
1 – Arsenal: Szczesny; Gibbs, Koscielny, Mertesacker, Jenkinson; Flamini, Arteta, Ramsey (Rosicky, 59), Wilshere, Özil; Giroud (Bendtner, 85).
Goles: 1-0, m.41: Yacob. 1-1, m.63: Wilshere.
Comparecía de nuevo el Arsenal en The Hawthorns y pinchó en hueso ante un resuelto West Bromwich, exultante tras su victoria en Old Trafford. Wenger planteó un partido muy horizontal, cargado de centrocampistas, con Arteta, Flamini, Wilshere, Ramsey y Özil escoltando a Olivier Giroud. En los de Steve Clarke, la apuesta era clara: la tripleta conformada por Berahino, Amalfitano y Sessegnon, el mismo al que Di Canio enseñó la puerta en Sunderland. Por el mismo por el que los seguidores baggies le estarán agradecidos.
 
Bien asidos por Yacob y Mulumbu, el conjunto de las Midlands dispuso una viscosa telaraña en la medular en la que los medios Gunners pronto quedaron atrapados, quedando solo Anelka exento de trabajo defensivo. Pese a que Sessegnon arrancaba desde la siniestra y el talentoso Amalfitano desde la diestra, los intercambios de posición traían por la calle de la amargura a Flamini y a Arteta, quien en todo momento veía como camisolas blanquiazules le tapaban cualquier opción de pase. Solo un disparo de Gibbs puso en alerta a Myhill.
 
Dejando tras de sí los medios locales barro y tierra quemada, a Özil le era difícil calentarse las manos, con lo que comenzó a retrasar quince metros su posición para rescatar a Arteta del presidio de Yacob y Mulumbu. La primera ocasión clara londinense llegó tras una combinación entre ambos y Giroud, resuelta en un disparo que se marchó cerca del palo diestro de Myhill. Por lo demás, el Arsenal solo era capaz de ver algo de luz en contraataques, maniatado como estaba. Claro que los de Steve Clarke también tendrían tiempo para reclamar lo suyo, casi siempre a través de Amalfitano. Tras el rechazo de un córner, de sus botas nació un centro que Yacob aprovechó para materializar el primer gol de la tarde y el primero en su carrera en Premier League. Un tanto que a punto estuvo de quedarse en papel mojado si Ramsey llega a aprovechar una pifia de Olsson, ya en el linde con el descanso.
 
Una vez reanudado, el duelo no pintó mejor para los cañoneros. Sin movimiento por delante del balón y excesivamente horizontales, vieron como Anelka fallaba un claro mano a mano, lamiendo su remate el poste derecho de Szczesny. Tal era la incomodidad visitante que las más de las veces su salida desde atrás no eran sino balones largos del propio meta polaco, algo inaudito. En busca de romper frentes y de mayor dinamismo, Wenger introdujo a Rosicky por un gris Ramsey y los efectos no tardarían en aparecer, anunciándose en el bloqueo de Amalfitano a un peligroso disparo de Flamini tras una pérdida propia.
 
El Arsenal comenzó a volcarse sobre Myhill casi a las bravas y una dejada de Rosicky en el balcón del área baggie la pegó Wilshere para empatar el duelo con la colaboración de Olsson, que desvió el balón. Era el primer gol en liga de Wilshere desde noviembre de 2010. El cansancio comenzó a hacer mella en los de Clarke, dejando cada vez más espacio a Özil, quien regaló dos asistencias a Giroud. En la primera, Myhill le sacó una formidable mano cuando los Gunners ya cantaban gol. La segunda, de bella factura, fue correspondida con un remate colindante con la pifia. No fue el día del francés, que sería sustituido por, atención, Nicklas Bendtner. Claro que la ración de sustos para los del norte de Londres no había terminado, cuando Gibbs se interpuso poco antes milagrosamente entre Amalfitano y el gol. Con poco control y mucha carrera el partido fue acercándose a su fin, no sin que unos y otros reclamaran sendas penas máximas en ambas áreas. Los de Wenger, en unas involuntarias manos de Jones a centro de Gibbs. Los de Clark, ya muy al final, en un encontronazo entre Shane Long y Koscielny.
 
Ninguno de los reclamos lo pareció y el partido acabó en un justo empate. En este arranque de locos, el Arsenal se ve alcanzado por el Liverpool en el puesto cabecero de la Premier, aunque la sorprendente derrota de los Spurs suaviza y hasta endulza el camino de vuelta a Londres, a la espera de que la enfermería se vaya vaciando y hombres como Cazorla o Walcott vuelvan a estar disponibles. Para los de Steve Clarke, el empate tiene más valor por lo demostrado que por su propio valor numérico, habida cuenta de que su mal inicio no parece sino algo testimonial y que las sensaciones de Old Trafford parecen confirmarse. Sin embargo, una alargada sombra aún merodea sobre The Hawthorns: la de Romelu Lukaku. Muy pesada para las espaldas de Anelka.
 

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Juan Antonio Parejo