Juan Antonio Parejo

Tarde primaveral en Old Trafford (4-0)

Fácil victoria del Manchester United en un buen partido con su alineación más ofensiva. Discreta actuación del Aston Villa, que sigue en caída libre y sin certificar su permanencia en la Premier League. De nuevo, gran actuación de Valencia, decisivo por su costado. El United mantiene los cinco puntos respecto al City.

 

Premier League

Manchester Utd. 4
Aston Villa 0
Ficha técnica
4 – Manchester United: David De Gea, Jonny Evans, Rafael, Rio Ferdinand, Patrice Evra, Antonio Valencia, Michael Carrick, Ashley Young (Nani, 61), Paul Scholes (Tom Cleverley, 78), Wayne Rooney (Dimitar Berbatov, 75), Danny Welbeck.
0 – Aston Villa: Shay Given, Eric Lichaj, Alan Hutton, Ciaran Clark (Emile Heskey, 64), James Collins, Nathan Baker, Gary Gardner, Barry Bannan, Stephen Ireland (Samir Carruthers, 75), Gabriel Agbonlahor, Andreas Weimann (Charles N’Zogbia, 84).
Goles: 1-0, m.6: Rooney (p.). 2-0, m.42: Welbeck. 3-0, m.73: Rooney. 4-0, m.92: Nani.
Acostumbrado a ser un equipo cimentado en su largo colmillo y dominio de las áreas, el Manchester United se marcó esta tarde un partido de lo más gratificante que le mantiene a una distancia de dos partidos del City. Para ello, apostó Sir Alex por una alineación de lo más jovial, con Valencia y Ashley Young abriendo los extremos y Carrick y Scholes cosiendo por dentro.
 
Enfrente llegaba un Aston Villa en caída libre, cada vez más cerca del descenso. Sin otro plan que explotar la velocidad de Agbonlahor mediante pases filtrados de Ireland, McLeish dejó en el banquillo a hombres como N’Zogbia o Albrighton. Pudo incluso salirle bien nada más comenzar el encuentro en una clara ocasión de Weimann, pero su hoja de ruta acabó ahí. Olvidó McLeish que para explotar contragolpes necesitaba el balón y no solo un pasador y un corredor. La debilidad visitante se multiplicaría con las bajas acumuladas en defensa que llevaría a los de Birmingham a alinear a una zaga tan imberbe como inexperta ante una escuadra de nivel como la del United.
 
Acabó ahí el Aston Villa y también a los seis minutos, con un piscinazo de Ashley Young ante Clark que el árbitro dio como bueno y que Wayne Rooney se encargaría de materializar. Fuese o no el penalti, lo cierto es que el tanto hacía justicia a los méritos de locales y visitantes, timoratos y sin más ambición que la de pasar el trámite.
 
Con Carrick, Scholes y Evans actuando de tercer mediocentro, combinaba a su gusto el United, llegando en oleadas al área de Shay Given, en gran parte por la banda derecha. El ecuatoriano Valencia, juegos de palabras aparte, está como un tren, a lo que se sumaban los continuos desdobles de Rafael. Para Lichaj, el partido fue como una sesión de tortura china.
 
El Manchester United acumulaba ocasiones, principalmente en los pies y en la cabeza de Danny Welbeck, tan participativo y móvil como siempre y fallón al remate, mientras que de los de Birmingham no había noticias. Tan sólo cuando el balón llegaba a los pies de Stephen Ireland el Aston Villa daba sensación de peligro. Sensación que no llegaría sino a simples susurros, salvo en un remate del propio irlandés al borde del área de De Gea con una preciosa rosca, que rozó el palo derecho.
 
Sin embargo, eran los “red devils” los amos y señores del partido, percutiendo constantemente con Valencia y timoneados de manera excelente por Paul Scholes. A la dupla formada por el pelirrojo y Michael Carrick se unía con asiduidad Johnny Evans, central de elegante salida de balón. Las líneas de contención villanas parecían de plastilina, rotas por los extremos, por la distribución del centro del campo local y la movilidad de Rooney y Welbeck.
 
Así pues, al United no le quedaba sino el descabello de su rival, que llegaría cerca del descuento. Arrancó Carrick como un mariscal desde la medular y combinó con Ashley Young para que este siriviese un centro raso que remató desde el suelo Danny Welbeck. Los centrales del Aston Villa, siguiendo con la tónica de su equipo, dejaron pasar el cuero entre sus piernas. Con el segundo gol, el partido murió casi por completo.
 
Ya en el segundo período, el encuentro bajó de revoluciones y el United optó por conservar lo obtenido, comprobada la manifiesta incapacidad de su oponente, al cual solo se le ocurrió sacar a Heskey y enviarle balones largos. Tan plácido era el encuentro para los “red devils”, que los goles caerían como quien agita una encina llena de bellotas. Y llegó en las botas de Rooney a pase de, quien si no, Luis Antonio Valencia. El extremo derecho se está ganando a pulso ser el mejor jugador de su equipo en lo que va de temporada, justificado con partidos como el de ayer por la tarde.
 
Hubo tiempo incluso en Old Trafford para las sustituciones y ovaciones a Wayne Rooney y Paul Scholes e incluso para que Dimitar Berbatov dispusiera de algunos minutos y Nani consiguiera el cuarto, ya en las postrimerías del encuentro.
 
Con la victoria de ayer y recuperados del traspiés de Wigan, prosiguen los de Ferguson su carrera hacia el título, a la espera del decisivo derby ante el Manchester City, a base de su tradicional receta: oficio, presión, juego por bandas, combinaciones rápidas y puño de acero en el área contraria. Partidos como el de ayer certifican su vitola de favoritos. Para el Aston Villa la Premier se le está haciendo eterna. Sin ningún objetivo, la nave de McLeish navega preocupantemente a la deriva en medio de un oceáno de color gris y comienza a avistar la zona de descenso, a tan solo seis puntos.
 

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Juan Antonio Parejo