Ilie Oleart

Tévez-City: lose-lose

Después de tres meses en Argentina y un traspaso fallido, Carlos Tévez ha tenido que regresar a Manchester para reincorporarse al City, donde podría volver a jugar esta temporada. Historia de una relación en la que todos han salido perdiendo. Bueno, tal vez no todos. 

 
Uno de los conceptos más manidos en las escuelas de negocios es el de «win-win relationship» o relación ganar-ganar. Las relaciones de negocios óptimas deberían basarse en este principio, según el cual las dos partes obtienen unos beneficios similares y equitativos. Esto permite que la relación se mantenga a largo plazo y las dos partes prosperen.
 
Estas relaciones son difíciles de alcanzar en la práctica en el mundo empresarial y también en el sector del fútbol. Quizás el mejor ejemplo es el de los acuerdos entre clubes grandes y pequeños, en virtud de los cuales los primeros ceden jugadores a los segundos a cambio de obtener un derecho preferencial sobre los jugadores que puedan surgir del fútbol base de los segundos. El jugador gana, porque puede irse a un gran equipo, el club modesto gana porque obtiene una contraprestación económica en forma de cesión de jugadores y el grande también gana porque se reserva un derecho sobre un activo futuro.
 
Pero lo más común es que las relaciones en fútbol sean «win-lose», es decir, una parte gana y la otra pierde. Sucede muy a menudo cuando los clubes no logran renovar a sus mejores jugadores, que acaban yéndose a otro club gratis o a cambio de una fracción de su precio de mercado. Es el caso de Samir Nasri este verano o de Gary Cahill en enero. Ambos acababan contrato y sus clubes, Arsenal y Bolton, se vieron obligados a venderles a causa de la negativa de los jugadores a renovar.
 
Y finalmente, existen relaciones «lose-lose», poco comunes, en las que todos los involucrados pierden. El ejemplo más flagrante es la relación entre Carlos Tévez, el Manchester City y Roberto Mancini. Todos han salido perdiendo con el conflicto enquistado entre las partes y el fallido traspaso del argentino en enero.
 
Es evidente que Tévez ha dilapidado su carrera. Su valor de mercado ha caído en picado durante los tres meses que ha pasado de vacaciones en Argentina a causa del riesgo de fichar a un jugador volátil y poco fiable. Para rematarlo, entre salarios y multas, ha perdido muchos millones de libras.
 
Tampoco el City ha salido bien parado de este asunto. Financieramente, el fichaje de Tévez ha sido una ruina. El City pagó 47 millones de libras por él y le convirtió en el jugador mejor pagado de la Premier League. Tendrá suerte si recupera la mitad de la inversión.
 
Roberto Mancini ha quedado en evidencia a lo largo de toda esta tragicomedia. Primero, Tévez le desacreditó delante de todos sus jugadores al negarse a jugar en Múnich. Para rematarlo, tras el partido, declaró que «no volverá a jugar nunca con el City», unas palabras que ha tenido que tragarse meses después.
 
Aunque tal vez haya alguien que sí haya salido indemne de todo este conflicto, Kia Joorabchian. El asesor angloiraní de Tévez hará negocio tanto si el jugador se queda en el City como si se marcha, le da exactamente igual si el delantero está jugando a golf o fútbol, y apuesto a que tampoco le importa mucho si el City gana la liga o no. Aunque tal vez me equivoque de nuevo. Si los «citizens» ganan la liga, posiblemente Tévez reciba algún tipo de prima por el título que de rebote podría engrosar sus honorarios. Esa es la última lección. Incluso en una relación «lose-lose», alguien puede salir ganando.
 

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Ilie Oleart