Ilie Oleart

Torres mejora pero la sombra de Shevchenko es alargada

Torres sigue sin marcar (1 gol en 22 partidos desde enero) pero al menos ayer, ante el Bayer Leverkusen en el debut del Chelsea en la Champions, dio dos asistencias de gol. Una actuación prometedora ante la prueba de fuego del domingo en Old Trafford.

 
El rendimiento de Fernando Torres desde que fichó por el Chelsea en enero por 50 millones de libras ha sido tan bajo que cualquier pequeño éxito podría suponer el punto de inflexión en su carrera en el club, un momento de iluminación que le permita escapar de la alargada sombra de Andriy Shevchenko, el último gran delantero que fracasó con los «blues» (9 goles y 47 partidos en dos temporadas en comparación con un gol en 22 partidos para Torres).
 
Aunque anoche tampoco pudo ampliar su mísera cuenta goleadora (un gol desde enero) con el Chelsea, suministró dos asistencias para permitir a David Luiz y Juan Mata marcar los dos goles del partido.
 
La inminente visita del domingo a Old Trafford provocó que Villas-Boas diera descanso a los jugadores más veteranos. En punta, el portugués asoció a Torres con Mata, de 23 años, y Daniel Sturridge, con 22 recién cumplidos. Una decisión que provocó que Torres, de 27, fuera el delantero más mayor del tridente ofensivo por primera vez desde su llegada al club. Con Didier Drogba todavía de baja y Nicolas Anelka y Salomon Kalou en el banco, difícilmente podría haber gozado de una mejor oportunidad para demostrar su calidad.
 
Ya en el primer minuto, envió el centro de José Bosingwa a la grada. Tres minutos después, un taconazo suyo permitió a Raul Meireles marcar, pero el gol fue anulado. Este inicio eléctrico permitió que la figura de Torres se erigiera en protagonista. Desbordó por la derecha para enviar un buen centro que no encontró rematador, luego vio la tarjeta amarilla por una dura entrada sobre Simon Rolfes. A los 10 minutos, sin embargo, volvió a dar muestras de que le va a costar salir del negro túnel en el que está perdido. Jugó para Mata en la izquierda que le devolvió el balón en excelentes condiciones pero se entretuvo y Bernd Leno se anticipó a su disparo.
 
A partir de ahí, el de Fuenlabrada pareció desinflarse. Antes del descanso solo le vimos un par de veces, primero cuando Florent Malouda aprovechó el despeje de Gonzalo Castro para habilitar al 9, que no consiguió controlar el balón antes de que llegara Stefan Reinartz para impedir el disparo. Luego envió un disparo muy desviado desde lejos a pesar de no tener oposición.
 
Pasada la hora de partido, Villas-Boas tuvo que recurrir a los veteranos, haciendo entrar a Anelka por Sturridge y a Frank Lampard por Meireles, en unos cambios que parecían ya programados de antemano, porque Sturridge era el único jugador sobre el terreno de juego que llevaba peligro a la portería rival.
 
Torres comenzó apagado el segundo tiempo, hasta que remató de cabeza un centro de Malouda a los 56 minutos. Un par de minutos después de los cambios, apareció David Luiz, que en el mejor estilo de su compatriota Lucio, se adentró en el campo del Leverkusen, pasó a Malouda en el extremo, que a su vez introdujo el balón en el área para Torres. El español colocó el balón en la trayectoria de David Luiz, que remató a placer.
 
Mata se antoja un complemento interesante para el Chelsea y podría formar un incisivo tridente ofensivo junto a Torres y Sturridge, pero no cubre las carencias de los «blues» en términos de inteligencia y frescura en la medular. Fue precisamente Mata el que marcó el definitivo 2-0 después de que Torres penetrara en la defensa alemana con potencia y cediera a su compatriota para marcar a placer.
 
Los técnicos del Chelsea han estado analizando las actuaciones de Torres durante sus mejores épocas en el Liverpool y con España, comparándolas con su rendimiento desde que se mudó a Londres. ¿La conclusión? Técnicamente, no hay apenas diferencias, así que el problema es de confianza. Aunque el partido de anoche no nos permite emitir un veredicto definitivo, seguro que no le habrá hecho ningún daño a Torres, que posiblemente mantenga la titularidad el domingo en Old Trafford. Una prueba de fuego para Villas-Boas, Torres y el Chelsea que permitirá calibrar las auténticas aspiraciones de los «blues» esta temporada.
 

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Ilie Oleart