Juan Antonio Parejo

Van Persie revive al United (1-0)

Victoria de los Red Devils gracias a un solitario gol de Robin van Persie en la primera parte. El United se reengancha a la Premier en una jornada propicia. El Arsenal continúa líder, pero pierde la oportunidad de distanciarse en la cima.

 

Premier League

Manchester Utd. 1
Arsenal 0
Ficha técnica
1 – Manchester United: De Gea; Evra, Evans, Vidic (Cleverley, 46), Smalling; Carrick, Phil Jones, Kagawa (Giggs, 77), Valencia; Rooney, Van Persie (Fellaini, 84).
0 – Arsenal: Szczesny; Gibbs, Vermaelen, Koscielny, Sagna; Arteta (Gnabry, 81), Flamini (Wilshere, 60) Cazorla (Bendtner, 77), Özil, Ramsey; Giroud.
Goles: 1-0, m.26: Robin van Persie.
En una jornada de tropiezos, se aprieta la Premier gracias a la victoria de los red devils ayer ante el Arsenal, que de paso les revive. Nunca fue capaz de encontrarse a sí mismo el Arsenal en Old Trafford y acabó desperdiciando una oportunidad de oro para escaparse en solitario. Consciente del poderío gunner en la medular, David Moyes alineó a Phil Jones y Shinki Kagawa en el medio. En los londinenses, regresaba Mathieu Flamini tras su lesión y Thomas Vermaelen por la de Per Mertesacker.
 
El United tenía muy claro su pragmática hoja de ruta: intensidad inicial, avanzarse en el marcador y guardar la ropa buscando la contra. No le pudo salir mejor. Conforme al guión, lo de Moyes arrancaron encimando a su rival hasta ahogarle, no permitendo a Santi Cazorla, Mesut Özil y Mikel Arteta encontrarse. Asifixiado, el Arsenal solo encontraba a Olivier Giroud. Con Antonio Valencia como puñal en el costado derecho y un incisivo Kagawa buscando desde el siniestro el carril del diez, los locales martirizaban a los de Highbury-Islington.
 
En el Arsenal, un dubitativo e inédito Vermaelen, hacía flotar libre a Wayne Rooney por los tres cuartos. El genio de Croxteth provocó un córner y en el primer acercamiento serio local, el Manchester United cantó bingo: la puso Rooney y Robin van Persie se impuso a la defesa zonal del Arsenal con un gran salto. El holandés no tuvo ningún reparo a la hora de celebrarlo ante su anterior equipo. La importancia de los tres puntos, mortal.
 
El partido tomó el cariz del que más gustan los Red Devils, que entregaron posesión y retrasaron líneas, prácticos como pocos equipos, perfectos conocedores del arte de administrar recursos. Como muestra de la guerra de trincheras y lo embarrancado del frente, el primer tiempo terminó con dos violentos choques entre Phil Jones y Szczesny, y otro con Nemanja Vidic y David De Gea que terminó con el primer tiempo y el central serbio sustituido.
 
Con la reanudación y con Cleverley ya en el campo, los londinenses intentaron arrimarse más al área de Dea Gea, pero infructuosamente. Ni rastro de las transiciones rápidas y fluidas ni de Mesut Özil, perdido en batalla, aunque dispuso de una clara situación a la salida de un córner. Más cerca del gol estuvo Rooney, pero su disparo acabo acariciando el poste derecho de Szczesny.
 
La única vía del Arsenal era su banda derecha con Sagna, extrañamente buen centrador ayer y que hizo saltar las alarmas de mancunianas. A trompicones los de Wenger se acercaron a De Gea en sendas acciones con Giroud como protagonista, pero indefinidas. Todo castillos de arena que el mar de piernas del Manchester United se llevaba por delante una y otra vez. De nuevo Sagna alteró el pulso de los parroquianos de Old Trafford en el último minuto con un centro para Bendtner que llevaba impresa la palabra gol. Pero ya se sabe que gol y Bendter son antónimos.
 
Con el pitido final de Michael Oliver, el Manchester United se reengancha al tren por la Premier en una jornada inmejorable para sus intereses, habida cuenta de los tropiezos de Chelsea, Tottenham y Manchester City. Una victoria vital pero que no tapa la su principal carencia: su incapacidad para timonear partidos. La derrota equivalía a muerte para el United y no hay muchos equipos con su temple para situaciones límites. Para el Arsenal, vencedor ante Liverpool y Dortmund y fantasmal ayer, la derrota supone malgastar una oportunidad única para tomar vía directa hacia el título. Un partido en el que no hubo rastro de su mejor versión.
 

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Juan Antonio Parejo