Juan Antonio Parejo

Van Persie vale un imperio (1-2)

Inmerecida victoria del Arsenal, siempre a remolque de un Liverpool superior pero ineficaz. Van Persie anotó los dos goles de su equipo, el segundo en el descuento. Mikel Arteta tuvo que ser retirado en camilla y con oxígeno tras chocar con Henderson.

 

Premier League

Liverpool 1
Arsenal 2
Ficha técnica
1 – Liverpool: Reina; Kelly, Skrtel, Carragher, Jose Enrique; Spearing (Andy Carroll, 93), Henderson, Adam, Kuyt, Downing (Bellamy, 87); Luis Suárez.
2 – Arsenal: Szczesny; Gibbs, Vermaelen, Koscielny, Sagna; Song, Arteta (Diaby, 52, Chamberlain 80), Rosicky; Walcott, Benayoun (Gervinho, 73), Van Persie.
Goles: 1-0, m.22: Koscielny (p.p.). 1-1, m.30: Van Persie. 1-2, m.90+2: Van Persie.
El Arsenal llegó a Anfield anestesiado tras su exhibición contra el Tottenham, dejando atrás la pesadilla de San Siro y salió de la ribera del Mersey con dudas en su juego pero con los tres puntos. Le esperaba un Liverpool con Carroll en el banquillo y Gerrard en la grada fuertemente guarnecida la medular con Spearing detrás de Henderson y Adam.
 
Arrancaron los locales con fuerza en un partido con un alto componente de testosterona. Desde el principio se adueñó de él el Liverpool y no lo soltaría. Presionaba la salida natural de Arteta y de los centrales “gunners”, desorientados en Anfield, y trataba de llegar en cuatro, cinco toques al balcón del área visitante. Ya se sabe que a Dalglish le incomodan las largas posesiones. No mastica, golpea.
 
Emergía con fuerza la figura de Luis Suárez que, aunque sin gol, cuajó un partido excelente, demostrando que domina todas las artes posibles del atacante: buen juego de espaldas, magnífico al espacio, peleón y bravo en la presión y el robo y con un desborde letal. Al cuarto de hora se inventó una jugada tras un saque de banda en apariencia intrascendente. Nada de eso, destrozó a la zaga “gunner” y de paso buscó el penalti con Szczesny. En un páramo inhóspito, encontraría petróleo. Artista y león al mismo tiempo, Luis Suárez fue un dolor de cabeza constante para Vermaelen y Koscielny.
 
Sin embargo, apareció otra de las figuras del partido: Wojciech Szczesny, que repelió el penalti lanzado por Dirk Kuyt y el posterior rechazo del holandés con una mano extraordinaria. No sería la última. Lejos de espolear al Arsenal, el Liverpool encimó aún más a los londinenses, hasta que poco después, un centro lateral de Henderson, muy participativo toda la tarde, fue enviado a la red por Koscielny, como si de Romario se tratara.
 
El Liverpool campaba a sus anchas, con Luis Suárez como faro en punta y un Charlie Adam siempre amenazante y buscando apoyos en corto. Las dos líneas defensivas del Liverpool le resultaban imposibles de vencer para los visitantes. Van Persie aún no había olido el cuero, cuando hacia la media hora una concatenación de errores defensivos “reds” le puso el gol en bandeja. Downing no ayudó a Jose Enrique, Sagna se vistió de Beckham y mandó un centro al área que el holandés, ante la pasividad de Carragher, envió a la red. Sería interesante averiguar algún día por qué Carragher ha gozado de tanto prestigio a lo largo de su carrera. A Van Persie no le hizo falta ni saltar.
 
Siguió sin reaccionar el Arsenal, totalmente desactivado Arteta, y solamente un imperial Song era capaz de sostenerle. Song y por supuesto Szczesny, que a cinco minutos del final del primer tiempo sacó otra mano para recordar a un disparo de Luis Suárez, que de nuevo había destrozado a Sagna y Koscielny. Los mismos protagonistas, una y otra vez, el día de la marmota. La mala suerte para el Liverpool no acabaría y Kuyt tendría tiempo para mandar un remate al palo a centro raso de Downing.
 
Tras el descanso la tónica fue semejante, hasta que Henderson, y brutal colisión, dejó KO a Arteta. El donostiarra tuvo que ser retirado en camilla y con oxígeno, siendo sustituido por un Diaby que no jugaba desde noviembre y con la misma forma que un queso de Gouda. Llegaría incluso a ser sustituido por Chamberlain.
 
Tras el accidente, el partido pareció enfriarse, reculando a tierra de nadie. Pero Luis Suárez, indómito y talentoso a partes iguales, decidió que nones, que había que resolver como fuese, llegando en ocasiones a pelearse el sólo contra el mundo. Generalmente, en estas batallas, suele salir ganador el mundo.
 
A falta de veinte minutos, el Liverpool tocó a zafarrancho de combate y cercó el área “gunner”, adelantando sus líneas y su presión hacia zonas más altas. Van Persie, seguía sin aparecer, Rosicky volvía a su nivel tras el partido del Tottenham y Walcott se perdía en carreras absurdas. La tuvo Kelly para el Liverpool, con la puerta vacía, pero con una pifia monumental al más puro estilo Cardeñosa, la envió fuera.
 
De guerra de frentes a sucesión de imprecisiones. El cansancio empezó a hacer mella en futbolistas como Luis Suárez y muy especialmente Charlie Adam, siempre muy justito de gasolina. En los últimos diez minutos, el partido bailó sobre un alambre, cualquier error o genialidad lo decantaría para unos u otros.
 
Y ya en el descuento, de nuevo Van Persie la tocó. Y fue para adentro, tras un magnífico pase a la espalda de Carragher de Alexandre Song. Aunque es posible que Reina pudiese hacer bastante más, el zurdazo homicida al palo corto de Van Persie fue inapelable. Carragher, de nuevo, estuvo de vacaciones en el gol. Pocas fueron las ocasiones que tuvieron los “gunners” y su eficacia máxima, más aún si tenemos en cuenta el pobre juego mostrado ayer por los de Wenger, que no merecieron la victoria.
 
Ya solo habría tiempo para que Andy Carroll saliera a jugar unos minutos, a la desesperada. El Arsenal condena al Liverpool a ver otro año más a ver la Champions League desde el televisor, pese a que los “reds” fueron netamente superiores. Cuestión de puntería y de errores puntuales y especialmente por Van Persie, el Arsenal parece consolidarse y de paso, redondear una temporada que no pinta tan mal. Mientras Van Persie pise el césped, siempre hay vida para el Arsenal.
 

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Juan Antonio Parejo