Juan Antonio Parejo

Vodevil Gunner en Stamford Bridge (6-0)

Goleada del Chelsea ante un paupérrimo Arsenal, que a los veinte minutos ya perdían por 3-0. André Marrimer expulsó por error a Gibbs en lugar de Chamberlain. Los Gunners se alejan de la pelea por la Premier y los Blues se reafirman.

 

Premier League

Chelsea 6
Arsenal 0
Ficha técnica
6 – Chelsea: Cech; Azpilicueta, Terry, Cahill, Ivanovic; David Luiz (Mikel, 72), Matic, Hazard, Oscar (Salah, 67), Schürrle; Eto’o (Fernando Torres, 10).
0 – Arsenal: Szczesny; Gibbs, Koscielny (Koscielny, 46), Mertesacker, Sagna; Arteta, Chamberlain (Flamini, 46), Cazorla, Rosicky; Podolski (Vermaelen, 24), Giroud.
Goles: 1-0, m.5: Eto’o. 2-0, m.7: Schürrle. 3-0, m.17: Hazard (p.). 4-0, m.42: Oscar. 5-0, m.66: Oscar. 6-0, m.71: Salah.
Triste aniversario para Àrsene Wenger en Stamford Bridge, que ni en la peor de sus pesadillas imaginó cumplir mil partidos al frente del Arsenal de esta guisa, reeditando los horrores sufridos en el Etihad Stadium y en Anfield Road. Si la victoria en White Hart Lane había dejado abierto algún resquicio para que los Gunners aún se agarrasen a sus posibilidades de ganar la Premier, el Chelsea de Mourinho les dio un portazo en las mismas narices.
 
El duelo comenzó abierto, con una ocasión clara para Giroud que Cech desbarató. Confiando en el valor de Chamberlain como volante, Wenger lo volvió a alinear junto a Arteta, pese a los riesgos que conlleva un jugador que aún no tiene la madurez suficiente para una posición que demanda tino y frialdad. Todo un caramelo para Mourinho. Si a algo les gusta a los equipos del portugués, es robar y salir corriendo con espacios. Para combatirlo, es fundamental prevenir cualquier tipo de pérdida no forzada por detrás de tres cuartos de cancha.
 
En apenas siete minutos, Koscielny, Chamberlain y Cazorla infringieron esta máxima y el Arsenal lo pagó muy caro. Un gran Schürrle se relamió ante tal perspectiva y a renglón seguido de la atajada de Cech, habilitó a Eto’o para el primero de la mañana. Un golazo que vino acompañado de otra pérdida en salida que el mismo alemán se encargó de materializar. Los Blues noqueaban a su rival en un instante, aunque sufrían la lesión de Samuel Eto’o, vital en los esquemas de Mourinho.
 
Al cuarto de hora, llegó el esperpento, con actores cambiados aunque con mismo guión: error en una entrega y contragolpe mortal del Chelsea, que Hazard finaliza. Creyendo que el balón iba adentro, Chamberlain realizó una formidable estirada para sacarla con la mano. Creyendo que era gol, André Marriner expulsó injustamente a Kieran Gibbs. Sí, a Kieran Gibbs, que pasaba por ahí. El colegiado ignoró la posterior sinceridad de Chamberlain y expulsó al lateral. Eden Hazard no perdonó y anotó el tercero.
 
Ajusticiado, el Arsenal no era sino un juguete roto en manos del Chelsea. Cualquier tentativa individual visitante se estampaba contra unos imponentes David Luiz y Matic, formidable ayer. Los Gunners no vieron puerta hasta cerca del descanso, en un disparo al lateral de la red de Giroud, aunque poco antes encajaron el cuarto, en una galopada de Fernando Torres resuelta a bocajarro por Oscar.
 
Tras la reanudación, con un exigente calendario en mente y el PSG en el horizonte, el Chelsea dejó de encimar a su rival para pasar a un bloque de presión medio. El Arsenal se arrimó tímidamente a Cech por medio de iniciativas individuales de Rosicky y de un errático Cazorla, pero ante Ivanovic, Matic y Azpilicueta eran como niños contra soldados. Habilitado por el checo, el asturiano dispuso de la mejor ocasión para los suyos, pero su disparo se marchó cerca del poste izquierdo de Cech.
 
No le hizo falta a los Blues su mejor versión ante unos Gunners narcotizados y desprovistos no ya de norte en su brújula, sino de nervio y aplomo. Fruto de ello, después de la enésima fallida de salida de balón local, Oscar se encontró un balón en la frontal de Sczcesny y la cruzó para el quinto sin ningún tipo de agobio, destensado como estaba el entramado defensivo del Arsenal. Muestra de esta terrible displicencia fue el sexto y último gol de la tarde. Los Gunners achicaron espacios pero sus centrales se quedaron enganchados, así que fue pan comido para el Chelsea: balón largo de Matic para que Salah se encontrase solo para estrenarse.
 
Mortecino, el Arsenal agonizó y terminó por suplicar que terminase la tortura. Un set en blanco que de una bofetada le arroja al suelo y le arrebata prácticamente cualquier opción al título liguero, más por lo demostrado que por puntuación. Goleado en Manchester, Liverpool y en Londres, es imposible que de esta facha los Wenger aún puedan presentar batalla por la Premier. Queda la FA Cup, la Champions está casi asegurada y las distancias se han acortado, pero las debilidades estructurales son más que evidentes. El Chelsea lo adivinó y sin que su equipo desplegase su mejor repertorio humilló a los Gunners, dejando claro que si bien lo suyo no es la lírica, sí sabe hacer su trabajo.
 

Sobre el autor

Juan Antonio Parejo