Carles Maronda

Walters catapulta al Chelsea (0-4)

El Chelsea fue superior al Stoke y se hizo acreedor a la victoria. Aunque sin la inestimable colaboración de Jon Walters, todo podría haber sido mucho más complicado. El jugador del Stoke marcó dos goles en propia puerta y falló un penalti en el último minuto.

 

Premier League

Stoke City 0
Chelsea 4
Ficha técnica
0 – Stoke City: Asmir Begovic, Robert Huth, Ryan Shawcross, Geoff Cameron, Andy Wilkinson, Matthew Etherington (Michael Kightly, 86), Charlie Adam (Dean Whitehead, 79), Steven N’Zonzi, Glenn Whelan, Jonathan Walters, Kenwyne Jones (Cameron Jerome, 79).
4 – Chelsea: Petr Cech, David Luiz, Branislav Ivanovic, Ashley Cole, César Azpilicueta (Paulo Ferreira, 83), Juan Mata (John Terry, 80), Ryan Bertrand, Eden Hazard, Frank Lampard, Ramires, Demba Ba (Fernando Torres, 71).
Goles: 0-1, m.45+2: Walters (p.p.). 0-2, m.62: Walters (p.p.). 0-3, m.65: Lampard (p.). 0-4, m.73: Hazard.
El Stoke es un club especial. Su juego es primitivo pero inconfundible. Y su afición es una de las más fieles y comprometidas de la Premier League. Y divertidas. A mediados de la primera parte, mientras el Chelsea movía el balón a ras de suelo con paciencia, la afición local comenzó a cantar «Boring, boring» («Aburrido, aburrido»). Tal vez aburrido, pero el Chelsea salió victorioso del Britannia y no de cualquier forma.
 
El Chelsea acabó con el récord de los Potters, que eran el último equipo de las cuatro primeras divisiones que todavía no había perdido en casa. El Chelsea de Benítez venía de perder ante QPR y Swansea, pero demostró que tienen mimbres suficientes para lograr un puesto entre los cuatro primeros clasificados de la Premier League. Y si además el equipo rival se mete dos goles en propia puerta y falla un penalti, todo resulta más sencillo.
 
«No fue nuestro día», reconoció Tony Pulis tras el partido. «Hasta el segundo gol, pienso que fuimos mejores pero no tuvimos suerte».
 
El Stoke pudo adelantarse a los ocho minutos, cuando Kenwyne Jones cruzó demasiado ante la salida de Petr Cech. Fue la primera y quizás la mejor ocasión de los Potters, que hicieron gala de su fortaleza físico. Hazard, en especial, fue víctima de algunas duras entradas.
 
Tras un inicio titubeante, el Chelsea comenzó a adueñarse del partido, aunque necesitó algo de ayuda para adelantarse. El español César Azpilicueta centró desde la derecha y Jon Walters cabeceó contra su propia portería en un vano intento por evitar que el balón le llegara a Juan Mata.
 
A pesar de que Ashley Cole estuvo a punto de marcar al inicio de la segunda parte, el Chelsea regaló el balón al rival, que a punto estuvo de aprovecharlo. Justo antes de la hora de juego, Steven Nzonzi provocó la intervención salvadora de Cech.
 
Minutos después, el Chelsea volvió a tener la fortuna de cara. Andre Marriner señaló penalti por una falta de Azpilicueta sobre Matthew Etherington dentro del área pero la asistente Sian Massey había levantado la bandera para señalar fuera de juego. Correctamente.
 
El partido quedó visto para sentencia en tres minutos. Walters cabeceó de nuevo un saque de esquina de Mata cuando intentava evitar que Lampard llegara a hacerlo.
 
En la siguiente incursión visitante, Robert Huth arrolló a Mata por detrás dentro del área. Lampard marcó desde el punto de penalti. Ya solo está a siete goles de convertirse en el máximo goleador de la historia del Chelsea.
 
Con el 0-3, Benítez dio entrada a Fernando Torres y John Terry, que fue recibido con una ovación de gala por su afición. El propio Terry cometió falta sobre Walters en el último minuto. Como era de esperar, Walters envió su lanzamiento desde el punto fatídico demasiado alto para completar una tarde aciaga. Los aficionados visitantes le dedicaron un «Walters, he scores when he wants» («Walters, marca cuando quiere»).
 
Minutos antes, Hazard había proporcionado el momento cumbre de la tarde con un disparo potente desde fuera del área a la escuadra de Begovic, que nada pudo hacer para evitar el gol. Si eso es aburrido, bienvenido sea el aburrimiento.
 

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