Juan Antonio Parejo

Wigan y Arsenal representan sus papeles a la perfección (0-4)

Fácil goleada de los «gunners» tras un bravo inicio local. El español Mikel Arteta abrió el marcador con un gran tiro lejano y luego marcaron Vermaelen, Gervinho y Robin van Persie. El Wigan no estuvo a la altura y se hunde en lo más bajo de la tabla. 

 

Premier League

Wigan 0
Arsenal 4
Ficha técnica
0 – Wigan: Al Habsi; Gohouri, Caldwell (c), Jones, Figueroa; McCarthy, Diame (McArthur, 89), Moses, Jordi Gómez (Crusat, 60), Stam; Sammon (Di Santo, 59).
4 – Arsenal: Szczensy; Koscielny, Mertesacker, Vermaelen, André Santos; Song (Arshavin, 80), Arteta, Ramsey; Walcott (Benayoun, 80), Gervinho (Coquelin, 80), Van Persie (c).
Goles: 0-1, m.27: Arteta. 0-2, m.29: Vermaelen. 0-3, m.62: Gervinho. 0-4, m.78: van Persie.
Avanza el Arsenal con firmeza en su camino hacia los puestos de Champions League, a costa ayer de un conjunto anémico como el Wigan. Con su clásico 4-3-3 se presentó el Arsenal, con la novedad de Koscielny en el lateral derecho, como sucedió ante el Norwich en la última jornada de Premier League.
 
Comenzaron los «latics» intensos y agresivos, con alguna ocasión clara, como la del español Jordi Gómez nada más comenzar el encuentro, que parecía más difícil de marrar que de embocar. Semejaba firme y resuelto el Wigan, con McCarthy y Diamé como anclas y Moses en el extremo como hombre más peligroso. La tarea de frenar a Moses recayó en el lateral derecho Koscielny, un central desplazado de su posición natural. Al francés le tocó bailar con la más fea, pero en todo momento cumplió. Tiene cuajo y al mismo tiempo finura el francés, que tiene muchos números de formar el eje de la retaguardia junto a Vermaelen cuando Sagna se recupere de su lesión.
 
Andaba sin embargo algo asfixiado el Arsenal debido a la intensa presión del Wigan. Arteta y Ramsey, bien encimados por McCarthy y Diamé, no aparecían, Van Persie se veía obligado a bajar demasiado abajo y Song debía iniciar la mayor parte de las transiciones, sintiéndose algo incómodo con este rol.
 
No disponían de ocasiones los de Islington, pero para un equipo tan débil como el Wigan, cualquier soplo de aire puede tornarse en huracán. Cerca de la media hora de juego, mal anudado por Diamé, Arteta soltó un latigazo desde la posición de diez. Resulta el vasco un claro exponente de la idiosincrasia «gunner»: buen futbolista, gran pasador, hábil en el juego combinativo, técnico y vistoso, quizá académico en exceso y no demasiado rompedor, aunque ayer viniera a anotar de tiro lejano.
 
Tras el gol de Arteta, comenzó el hundimiento del Wigan y dos minutos después, Vermaelen anotó el segundo en un córner. El desplome de los locales fue total, dejando de morder en el inicio de los ataques de los de Wenger. Muerta esa presión, clave de los agobios visitantes, el partido se convirtió en una plácida tarde de abril para el Arsenal.
 
Comenzó el segundo tiempo el Wigan con algunos bríos, intentando engancharse al partido, ligado casi siempre a la iniciativa individual del habilidoso Moses. Permutó de banda el extremo nigeriano, buscando quizá un marcador menos disciplinado que Koscielny como André Santos, caótico en muchas ocasiones. Al mismo tiempo, el técnico Roberto Martínez introdujo al catalán Albert Crusat por Jordi Gómez, buscando algo más de vértigo y transiciones más rápidas.
 
No le serviría de mucho. Las líneas del Wigan empezaron a distanciarse y Ramsey comenzó a aparecer más en línea de tres cuartos, donde le gusta al galés. Tras una vistosa de combinación y una gran jugada de Van Persie, Gervinho anotó tras aprovechar el rechazo de Al Habsi.
 
Solo faltaba por anotar Van Persie y lo logró a falta de diez minutos a pase de Walcott. Hablar del gran estado de forma del holandés y de su racha goleadora no es sino redundar. Pero más formidable es ver su labor bajando a iniciar en zona de diez y descargando en los interiores, los extremos o en Ramsey, contribuyendo en las asociaciones gunners.
 
Así pues, partido que se convirtió en fácil para el Arsenal, confirmado en su papel de brillante segunda espada de la Premier, fiable y resolutivo. Los de Roberto Martínez, por el contrario, parecen condenados al descenso, faltos de fiebre en las áreas, de ideas en el centro del campo y con las sombras de N’Zogbia y Cleverley pululando por el DW Stadium.
 

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Juan Antonio Parejo