Ilie Oleart

Wigan y Blackburn se reparten los puntos en un partido loco (3-3)

Que suceda una expulsión es relativamente común en un partido de fútbol. Que se marquen seis goles algo menos. Que el empate llegue en el minuto 99 todavía menos. Que un portero provoque un penalti a favor de su equipo es prácticamente inédito. Pero que todo suceda en el mismo partido parece casi ciencia ficción.

 

Premier League

Wigan 3
Blackburn 3
Ficha técnica
3 – Wigan: Ali Al-Habsi, Gary Caldwell, Ronnie Stam (James McArthur, 91), Maynor Figueroa, Steve Gohouri, James McCarthy, Jordi Gómez (Albert Crusat, 68), Victor Moses, Mohamed Diamé, David Jones, Conor Sammon (Hugo Rodallega, 68).
3 – Blackburn: Paul Robinson, Grant Hanley, Gaël Givet (Jason Roberts, 93), Scott Dann, Míchel Salgado (Adam Henley, 45), Steven N’Zonzi, David Dunn, David Hoilett, Morten Gamst Pedersen, Rubén Rochina (Mauro Formica, 84), Yakubu.
Goles: 0-1, m.2: Yakubu. 1-1, m.7: Jordi Gómez. 2-1, m.31: Caldwell. 2-2, m.59: Hoilett. 3-2, m.88: Crusat. 3-3, m.90+9: Yakubu.
El Blackburn visitaba el DW Stadium sumido en un mar de problemas. Los pocos aficionados del club que viajaron hasta Wigan abuchearon a su técnico Steve Kean y solicitaron que renunciara. Mientras, los dueños indios siguen dar respuestas y sin cumplir las promesas que anunciaron cuando se hicieron cargo del club.
 
Sin embargo, la suerte les sonrió esta tarde. A pesar de que David Dunn fue expulsado a los 48 minutos tras cortar un contragolpe de Mohamed Diamé, Kean logró evitar la derrota en un final de partido alocado. En el noveno minuto de tiempo añadido, el portero Paul Robinson subió para rematar un córner y provocó un penalti de David Jones, que golpeó su cabeza con la bota. Mientras trataban de detener la sangre que emanaba a borbotones de la cabeza de Robinson, Yakubu transformó el penalti que supuso el 3-3 final.
 
Kean dijo tras el partido que «fue duro jugar tanto tiempo con solo diez jugadores pero estuvimos magníficos». Además, aprovechó para quejarse de la segunda amarilla de David Dunn.
 
Más polémico fue el segundo gol de los Rovers. Yakubu colocó el balón para lanzar un córner, lo tocó ligeramente y se fue fingiendo que lo dejaba para que lo tirara Morten Gamst Pedersen. Sin embargo, este condujo el balón cogiendo por sorpresa a toda la defensa del Wigan. Avanzó hasta el área y puso un centro para que Junior Hoilett igualara el encuentro.
 
Kean reconoció que «no sé si tocó el balón o no, pero el árbitro consideró que había dado una vuelta completa» dijo en referencia a una norma ya desfasada. Pero Roberto Martínez fue mucho más tajante. «Si soy totalmente sincero me meteré en problemas y me costará mucho partido», dijo el técnico del Wigan, que declaró a Sky Sports que pensaba que la decisión de Andre Marriner era «escandalosa». «La decisión es difícil de tomar y de explicar. Lo he visto en televisión diez veces y no podría afirmar qué pasó, así que es realmente doloroso que el árbitro lo permita».
 
Cuando le dijeron que Yakubu no había tocado el balón y que el árbitro estaba de espaldas en ese momento, Martínez sonrió y replicó: «Entonces es todavía peor. No he estudiado para árbitro pero estoy seguro de que tienes que mirar el balón en todo momento. No quiero quejarme. No me gusta culpar al árbitro pero parece que el Wigan debe hacer más que los demás para ganar un partido y lo siento por mis jugadores».
 
Yakubu salvó el cuello de Kean in extremis después de que el gol del catalán Albert Crusat en el minuto 88 parecía haber sentenciado su futuro. En el primer aniversario de la compra del club por parte de los Venky, Kean se enfrentaba al único técnico con unos registros peores a los suyos: el Wigan de Roberto Martínez llegó al partido en última posición, un punto por debajo de los Rovers. Ambos siguen ocupando la última y penúltima posición tras el encuentro.
 
Kean solo ha ganado tres partidos de los últimos 25, algo que permite comprender la ira de sus aficionados. Cuando el central Gary Caldwell no fue capaz de despejar un pase bombeado y Yakubu aprovechó para batir a Habsi con un globo tras solo 65 segundos, el futuro del escocés pareció aclararse. Pero solo cinco minutos después, otro catalán, Jordí Gómez, marcó su primer tanto de la temporada con un disparo desde fuera del área ante el que Robinson pudo hacer más. El segundo del Wigan llegó a los 31 minutos. Jones lanzó un córner rematado por Caldwell. A Kean le aguardaban uno de los 45 minutos más decisivos de su carrera.
 
Pero las cosas comenzaron fatal tras el receso. Dunn vio la segunda amarilla y provocó cánticos de «Kean Out» y «We want Venky’s out» dirigidos a los hermanos Venky, presentes en el estadio. Pero hoy tuvo la suerte de su lado y evitó una derrota que parecía irremediable. Martínez acabó resignándose con el empate y afirmó que evitar una octava derrota consecutiva había sido un «punto de inflexión».

 

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Ilie Oleart