Jordi Cardero

Momento Rüdiger

En su último año de contrato, Antonio Rüdiger se encuentra en el mejor momento de su carrera. El alemán es una de las claves ocultas del ataque del Chelsea de Tuchel.

En 2006, David Foster Wallace publicó en el New York Times un ensayo sobre la evolución del tenis y el Momento Federer. El escritor estadounidense explicaba el juego del tenista desde el punto de vista sensorial del aficionado. Contaba que ver al suizo en Wimbledon era “como una experiencia religiosa, un instante de éxtasis”. Había, escribía, una expresión de belleza humana en los golpes ganadores de Roger Federer. El texto es una radiografía preciosa de cada uno de sus movimientos sobre la pista. De un modo parecido a la vez que antagónico, en los partidos del Chelsea siempre se vive el Momento Rüdiger. Comparar a Roger con Antonio sería como comparar a un relojero con un carnicero. Aunque, cada uno de su particular forma, dejan su momento en cada partido. 

“En el campo soy pura emoción”, dijo hace algunas semanas Rüdiger en una entrevista en The Guardian. Los tres centrales le permiten al Chelsea iniciar con superioridad desde atrás y durante este curso se ha acentuado que uno de los caminos hacia campo rival ideados por Thomas Tuchel tiene como punto de inflexión a Rüdiger. El central sabe esperar en su zona y cuando recibe en ventaja no duda en comenzar su momento. Cabalga dejándose los brazos atrás, con cierta descoordinación -en eso es parecido a Joel Matip, en forma y resultado-, adentrándose hacia zonas que no le pertenecen pero donde es bienvenido por sus compañeros. Cuando Jorginho levanta la cabeza empieza el vuelo de la mariposa, luego llega el terremoto en forma de zancada. El punto de no retorno, la explosión.

«Si hay un plan claro, no importa que seamos tres o cuatro defensas»

Rüdiger, en The Guardian

Rüdiger ha jugado en un esquema de cuatro defensas con Maurizio Sarri, ha sido parte de los tres centrales de Antonio Conte y alternado ambas variantes con Frank Lampard. “Si hay un plan claro, no importa que seamos tres o cuatro defensas, se trata de la estructura”, dijo el alemán. Pero no siempre vimos esta versión de Antonio. En el retorno de Lampard a Stamford Bridge, Frank desconvocó a Rüdiger los primeros cuatro partidos de liga. Y al quinto encuentro, que inició como titular en Wolverhampton, una lesión en la ingle le mandó a la lona durante tres meses. Todo fue a mejor al regresar, terminó afianzándose con Andreas Christensen en la zaga. Aunque concluiría la temporada con un sabor agridulce: perdiendo la FA Cup ante el Arsenal.

Lampard quiso venderle durante el verano de 2020, cuando Rüdiger decidió escribir su particular ensayo sobre resiliencia desde el banquillo de Stamford Bridge. La segunda temporada con Frank empezaría aún peor para él. Hasta febrero, fue titular solo en ocho partidos -nunca contra un rival del Big Six- y se quedó sin participar en 14. El fichaje de Thomas Tuchel fue un punto de inflexión en su carrera.

En el primer partido sin Lampard la afición le abucheó, como en su día hiciera con Eden Hazard, Cesc Fàbregas y Diego Costa para señalarlos por el despido de José Mourinho. “Tuchel me dio una nueva vida”, comenta Rüdiger. El técnico alemán llegó a Londres con un plan en el que contaba con la que sería la explosión del central en la élite. Le dejaría en el banquillo tan solo tres veces en los cuatros meses que restaban de temporada. 

De entre todas sus campañas en la Premier League, es en esta en la que Rüdiger toca menos veces el balón por partido. Aun así, el 21/22 está siendo, con mucha diferencia, el curso en el que más veces entra en contacto con el esférico en el último tercio de campo. Y es en esta zona en la que analizaremos su impacto.

No hay central en Europa que llegue más veces hasta el final del terreno de juego en conducción. En Inglaterra solo Matip se le acerca. El gráfico presenta dos tipos de central: hay los que prefieren hacer llegar el balón a los delanteros o y los que optan por llegar arriba con el esférico. En el primer grupo destacan Laporte, Van Dijk, Rúben Dias o Roman Saïss. Mientras que Matip o Adam Webster, del segundo, prefieren la conducción. Rudiger, en cambio, tiene grandes cifras tanto en conducción como en el pase. 

Impacto de los centrales en el último tercio de campo / Fuente: fbref.com

Partimos del gráfico para mostrar varios ejemplos. El triángulo azul marca las zonas libres en las que Antonio puede prodigarse con balón. Selecciona su momento y, cuando llega, ya no mira hacia atrás. Jorginho, por quien pasa todo el fútbol del Chelsea, parece ver a su espalda los gestos de Rüdiger pidiendo el esférico. En Stamford Bridge, con Antonio cerca del área, siempre se escucha un ¡shoooot! Si mejora en el disparo, tendremos al primer central box-to-box.

Aunque Rüdiger es lo más similar a un caballo desbocado cuando conduce el balón -ya avanzamos que su momento es simbólica y tangiblemente diferente al de Federer-, sabe seleccionar cuándo aventurarse. En el segundo gol del Chelsea ante el Norwich, el alemán suelta el balón tras fijar al defensor de Kovacic para que el centrocampista, liberado de marca y con espacio para pensar, se invente esta maravillosa asistencia a Hudson-Odoi. Son las pequeñas cosas en las puede apreciarse cómo ha crecido el fútbol de Rüdiger.

Los pasos hacia delante de Rüdiger son parte de una mejora global de su entendimiento por el juego. Tuchel ha creado un equipo de autor que ha ido moldeando poco a poco, al que Lukaku ha llegado para darle una nueva dimensión. En esta acción ante el Tottenham, Werner recoge un balón que venía del córner opuesto y con todo listo para centrar decide acomodarse el balón un toque más. En esa fracción de tiempo, Rüdiger está segundos más listo que los rivales para atacar el punto de penalti y anotar el tercero. No es el área en la que debe ser diferencial, pero es una acción que demuestra que su lectura de juego ha subido varios escalones. 

Las dos siguientes conducciones son de las más salvajes hasta ahora. Ante los Spurs, recibe en ventaja un balón de Jorginho tras una salida muy bien trabajada y por si mismo es capaz de plantarse prácticamente en área rival. La posibilidad de habilitar a un jugador de banda abierto -en este caso Marcos Alonso, aunque Tuchel esta temporada está variando la amplitud entre el carrilero y el extremo- hace dudar a Emerson y solo el repliegue de Ndombelé impide completar la asistencia a Havertz.

Contra el Southampton, un puñado de centímetros -por fuera de juego de Lukaku- le privaron de la primera asistencia del curso. De la misma forma que llegó su momento ante el Tottenham, Rüdiger aprovechó un ligero desajuste en la presión de los de Hassenhüttl para asaltar campo rival, dejar atrás a Ward-Prowse y esperar el desmarque de ruptura de Lukaku.

En conducción, solo David Alaba y Pau Torres, centrales con una sensibilidad superior en los pies, se le acercan en cuanto a cifras. En cuanto a pases al último tercio, son pocos los futbolistas que le mejoran cuantitativamente. El nivel de confianza te lleva a probar cosas diferentes y que estas salgan incrementa, a su vez, la confianza en uno mismo. Por ese motivo, Rüdiger es capaz de, en una misma jugada, probar dos pases arriesgados. Ante el Burnley, primero es agresivo en el pase buscando a Chilwell, atacando la profundidad. Lo más destacado no solo es que el pase salga bien, sino que el carrilero sienta tal confianza en Antonio que tire el desmarque. La segunda muestra el nivel de confianza de Antonio, gustándose con una cuchara que Ronaldinho hubiese aplaudido. 

“Cuando era más joven, normalmente no era yo quien corría adelante con el balón. Puedo hacerlo, pero me centro más en el aspecto defensivo. Me gusta presionar alto, presionar es mi ADN y el entrenador nos da libertad para hacerlo. Tienes que hacerlo en los entrenamientos y todo el mundo tiene que estar despierto, no puede haber tonterías. Cualquier pequeño detalle puede costarte mucho, si uno se duerme puede ser caótico”. Estas palabras en The Guardian las corroboran sus cifras.

«Crecí en un lugar en el que tenía que ser un tipo duro»

Rüdiger, en The Guardian

Según recoge Stats Bomb, respecto al resto de centrales del mundo, la zona del campo en la que Rüdiger destaca más en entradas y presiones es en el último tercio. Tuchel le da esa libertad, Antonio responde. “Crecí en un lugar en el que tenía que ser un tipo duro. Me parecía divertido pelearme. Pero, a veces, cuando me provocaban yo iba a por más y terminaba expulsado. Me decía a mí mismo: debes concentrarte en el juego y calmarte”. Ahora, en la cresta de la ola de su carrera, Rüdiger condensa valentía, agresividad y sangre fría. 

El Chelsea lleva cuatro goles encajados en 11 partidos de liga. La proyección es que encaje 14 goles al término de la Premier League. De ser así, superaría el récord de la competición, que atesora el Chelsea 04/05 de Mourinho, con 15. Para contextualizar, los Liverpool y Manchester City que pelearon la Premier League 18/19 hasta el final encajaron 22 y 23 goles respectivamente. Quién sabe si Rüdiger se convertirá en el John Terry del Chelsea de Tuchel (esperemos que por el rendimiento en el verde).

Hasta el parón de noviembre, la portería de Edouard Mendy es la mejor de la competición. Si comparamos los goles esperados y los recibidos, el Chelsea tendría que haber encajado tres goles más de los que ha recibido. Es decir, está rindiendo por encima de lo que debería. La segunda mejor marca la posee el Manchester United, David De Gea en una diferencia de dos goles y medio menos. A la cola se encuentran Norwich (+5,7), Aston Villa (+4,3) y Leicester City (+4), rindiendo muy por debajo de lo esperado.

Diferencia entre goles recibidos y esperados / Fuente: fbref.com

Rüdiger termina contrato el próximo verano. Siempre que se le ha preguntado por la renovación ha respondido haciendo hincapié en la buena relación que mantiene con el club. Aun así, en un mes y medio ya podrá negociar con otros clubes. En la misma situación están César Azpilicueta, Christensen y Thiago Silva. El alemán está en el mejor momento de su carrera y, a sus 28 años y con la Champions League bajo el brazo, debe decidir dónde seguirá haciendo haciendo vibrar los estadios con el Momento Rüdiger

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